¿Carbón vegetal activo o carbón activado para tratar dolencias y enfermedades? Realmente suena sorprendente y es muy posible que la gran mayoría de nosotros nunca hayamos reparado en esta circunstancia, ¿verdad?.
Pues así es. El Carbón vegetal activo es un magnífico aliado contra determinadas patologías tanto por sus componentes como por el proceso al que se le somete. En Carbones Reinares, dado que trabajamos con carbón vegetal de primera calidad, sabemos ciertamente que su utilidad puede ir más allá de alimentar nuestras barbacoas dándoles el mejor y más natural sabor a los alimentos.
El sorprendente uso terapéutico del carbón vegetal activo.
Comencemos aclarando a qué nos referimos cuando hablamos de carbón vegetal activo o lo que es lo mismo, carbón activado.
El carbón vegetal puro y duro, procedente de maderas como el quebracho, marabú, sauce, pino, álamo o cáscara de coco entre otras opciones se someten a unos procesos a altísimas temperaturas y tras ello, se realiza una segunda quema en la que se añade vapor de agua a gran presión, lo que produce la llamada “activación” del carbón y le aporta mayor porosidad.
Lo que se persigue con este proceso es convertirlo en un potente activo terapéutico en forma de polvo de color negro, que se consume generalmente en forma de cápsulas y que se vende de forma absolutamente regulada en herbolarios y farmacias.
Las principales bondades y beneficios para la salud que aporta el carbón vegetal activo son:
- Actúa como antiácido en el desarrollo de la digestión.
- Es capaz de depurar y eliminar las múltiples toxinas que se incluyen en muchos alimentos sin llegar a nuestra sangre ni absorberse de forma alguna en el organismo.
- Resulta un importante aliado contra gases, flatulencias y dolores estomacales.
- En los procesos de diarreas ocasionales también actúa para detenerlas y purificar el intestino.
- Presenta una gran eficacia en la halitosis (mal aliento).
El consumo del carbón vegetal activo siempre debe estar aconsejado por especialistas en nutrición o aparato digestivo, pues a pesar de sus beneficios en el organismo, es necesario tener en cuenta la situación de cada persona y la conveniencia de espaciar su ingesta con respecto a otros fármacos para que no haya interacción entre ambos.